Salud emite recomendaciones para disfrutar de piscinas y playas
San Juan, PR- Luego de que 3 menores se convirtieran en víctimas de ahogamiento en piscinas en una semana, el Departamento de Salud emitió varias recomendaciones que podrían minimizar el riesgo de emergencias médicas o inclusive la muerte cuando la población disfruta de días en piscinas o playas.
Según la Subsecretaria de Salud, doctora Quiñones de Longo, aunque algunas prácticas sencillas no garantizan el 100 por ciento que estas tragedias no ocurran, podrían ayudar a los padres, tutores o cuidadores a reducir la posibilidad de que sus niños y jóvenes estén expuestos a estos peligros mientras disfrutan del agua o practican algún deporte acuático.
“No necesariamente estos sucesos lamentables ocurren en quienes no saben nadar. Estas medidas básicas bien pueden ser utilizadas como guías comunes para todos los grupos de edades pero ninguna sustituye la más importante de todas: vigilancia constante de nuestros menores, aún cuando hayan tomado clases de natación. Muchos de los accidentes ocurren precisamente por la falta de atención por parte de los padres u otros factores que pueden incidir en estos sucesos, que pueden ser determinantes para evitar un ahogamiento, aún en profundidades bajas”, indicó Quiñones de Longo.
La pediatra de profesión ejemplificó que algunas personas pueden experimentar calambres en las extremidades que les imposibilita mantenerse a flote, o condiciones relacionadas a una mala digestión previo a sumergirse en el agua.
“Desde pequeños escuchamos que luego de comer, debemos reposar antes de regresar al agua. Aunque existen personas que entienden que esto es un mito, lo cierto es que el efecto de ingerir alimentos y entrar al agua varía de persona en persona y en algunos, el efecto puede manifestarse en mareos y pérdida de control, que puede llevar a un ahogamiento”, sostuvo.
Para el uso de piscinas, la funcionaria apuntó que los expertos coinciden en que la misma debe estar cercada y la cerradura a una distancia que esté fuera del alcance de menores. También recomiendan que los juguetes deben ser retirados de la misma luego de terminar las actividades, para desalentar al niño intentar buscarlos en otra ocasión que no estén acompañados por un adulto y si es posible, instalar una alarma de piscina.
“En el caso de utilizar piscinas inflables o removibles, es importante vaciarlas luego de su uso. Esta práctica también nos ayuda en los esfuerzos que realiza el Departamento en cuanto a la prevención de dengue, al eliminar agua estancada y evitar que este tipo de piscina se convierta en un criadero de mosquitos”, destacó Quiñones de Longo, quien insistió que “la mejor manera de prevenir accidentes es mediante la supervisión constante por parte de los padres o acompañantes”.
La Subsecretaria de Salud sugirió a su vez el uso de salvavidas o inflables en infantes y niños que no saben nadar, al tiempo que advirtió que el uso de los mismos no significa que están exentos de caer en el agua sin aviso. “Hay casos que los padres o acompañantes se despreocupan de los menores cuando utilizan estos flotadores o salvavidas. Tenemos que recordar que los mismos pueden ya sea vaciarse, caerse, o ser removidos por los mismos niños, por lo que estos menores deben estar acompañados siempre de un adulto dentro de una piscina y a una distancia corta, que permita una pronta respuesta de ocurrir alguna emergencia”, recordó.
En tanto, promovió que los padres tomen cursos básicos de reanimación cardiopulmonar básica (CPR, por sus siglas en inglés) una herramienta útil para la población en términos de cómo reaccionar de ocurrir este tipo de emergencia. Los cursos los ofrecen entidades como la Cruz Roja y las Oficinas de Manejo de Emergencias, y estar adiestrados en esta área permite a la ciudadanía conocer cómo reaccionar ante ciertas emergencias médicas y que podrían ser la diferencia entre la vida y la muerte.
Quiñones de Longo recalcó que un niño puede ahogarse en tan sólo unas pulgadas de agua, por lo que es importante reconocer algunas señales comunes de un ahogamiento. “En la mayoría de los casos, la persona no puede expresar lo que está sucediendo y pedir auxilio, por lo que es importante identificar el tiempo que un niño o adulto lleva sumergido en el agua. También se debe estar pendiente a movimientos erráticos o desproporcionados que podrían sugerir que la persona está cansada o está tratando de pedir ayuda. Comúnmente en los ahogamientos, se apercibe sólo la cabeza de la persona por encima del agua”, explicó.
“Es importante además que aquellos pacientes que sobreviven un ahogamiento busquen atención médica, ya que aunque la persona ha sido revivida, podría tener alguna complicación pulmonar, que podría provocar desequilibrio de líquidos y químicos corporales”, sostuvo la galena.
La Subsecretaria de Salud señaló que es bueno conocer antes de sumergirse en el agua algunos aspectos como la profundidad, temperatura del agua, y en el caso de las playas, identificar de ante mano peligros de corrientes, fuerte oleaje o resacas. A su vez, descartó el consumo de bebidas alcohólicas, sobre todo en aquellos que están al cuido de menores ya sea en piscinas, playas, o si practican algún deporte acuático. Esto, ya que puede inhibir la capacidad de respuesta de quienes procuran por la seguridad del menor.