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´´5 días de duelo por la masacre de Colorado´´, lee el titular. A primera instancia no me parece ni loable, mi reacción inmediata es de indignación. ¿Cómo es posible que declaren 5 días de duelo cuando el fin de semana pasado hubo 20 asesinatos en nuestra isla?. Yo creo que además de hacerle el duelo a otros ciudadanos del mundo también es hora- atrasado por cierto- de que las autoridades demuestren que valemos para ellos, y nos otorgen ese derecho a la tranquilidad.

Ayer, luego de varias horas de resistencia para salir de mi casa, decido ir sin remedio al supermercado. En compañía de mi pequeño hijo tuve que presenciar el desvío de vehículos de una vía tan transitada como la carretera número 2, porque a dos ´´hijos de nadie´´ se el ocurrió la idea de matar a otro a las 4 de la tarde. Cómo le explicas esas cosas a tus niños, cuando ni siquiera nosotros mismos podemos entender?.

Me recuerda la película Life is beautiful. Para los que no recuerdan la película es aquella en que en medio del holocausto un padre le hace creer a su hijo que en el campo de concentración Nazi se desarrolla un juego y de esa forma tratar de sobrellevar el horror del campamento.

Como Guido (el protagonista), tenemos que explicarle a nuestros hijos, por qué no podemos pasear por las calles como antes, salir a nuestros patios a jugar y en casos extremos hasta por qué no podemos hacer ademanes ni señalar con el dedo. Extremos que se han convertido en nuestra forma de sobrevivir a la Guerra puertorriqueña.

La semana pasada estuve de viaje por Madrid, visitaba mis amistades de allá y fue en el centro de la ciudad hospedándome en casa de una amiga, donde me dí cuenta de lo crítica de nuestra situación. Allí desesperada el primer día, cerraba con ajoro la puerta y ventanas. Mi amiga alucinaba al ver mi reacción y tengo que explicarle la situación que vivimos. Es cuando finalmente entiendo la gravedad de esta Guerra.

En una ciudad cosmopolita que alberga a 6 millones de personas podíamos tener la ventana (sin ¨screens¨) abierta y estar platicando en la sala. Podíamos caminar a las 12 de la medianoche por el centro de la capital española, sin miedo que nos causaran daño… Siempre invito a reflexionar, ésta no será la excepción.

La violencia que se exhibe en la televisión causa inmunización a la misma, aceptación gradual a todo acto de violencia como forma aceptable para resolver los problemas. Y está probado, que promueve la imitación de las acciones y la identificación con esos caracteres proyectados. Sí, justo como el Joker que acabó con la vida de esas 12 personas en Colorado. O como los Tony Montana de las calles de mi Puerto Rico.

Las personas que se exponen a ese tipo de programación, exhiben violencia tal como esa que exhiben los maltratantes de mujeres y niños, tal como exhiben todas las personas que no pueden controlar su ira y descargan sus frustraciones a punta de fusil.

Estoy de acuerdo con los anclas de hoy en la edición de las noticias. Sí, la violencia excesiva de las películas que se proyectan a diario debe controlarse. ¿Qué tal si recomiendan al director de programación?. –véase películas proyectadas en el último mes-. El esfuerzo los incluye a ustedes también.

Y por favor, señores del Gobierno: no sigamos entregando las calles, no podemos progresar si no hay seguridad. No vendrán más turistas al aeropuerto por que cambiemos ´´el arroz y las habichuelas´´, vendrán si dejamos de tener violencia en las calles. Vendrán si la imagen que tenemos, es de Bienvenida al paraíso. Quiero a mi Isla del Encanto, de vuelta. Yo sé que en el fondo, ustedes también.

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