suministrada

Mientras iba de camino a mi trabajo pensaba en los tantos temas que nos ofrece la vida para escribir. Y bien pude haber escogido  hablarles sobre el partido amistoso (conveniente),  de la Selección Española de fútbol  en la Isla. O quizás sobre el recibimiento a nuestros atletas olímpicos: ¡Dios les Bendiga!. Pero solo tengo unos días, antes de que se realice una consulta a mis compatriotas sobre enmiendas a nuestra Constitución. Y mi deber es expresarme al respecto.

La constitución de un país garantiza nuestros derechos y libertades. Es la carta magna por la cual se rige nuestro gobierno.  El constitucionalismo se origina en la necesidad de buscar garantías para el pueblo. Tú eres pueblo,  tienes voz y debes hacer que se escuche. Tengo un compromiso moral como ciudadana de hacerte el llamado a asistir a esta consulta.  Te pido que saques unos minutos para ir a los colegios de votación a defenderla.

En mis años como electora he realizado mi ejercicio democrático con conciencia y convicción. He visto, vivido y comprendido cómo funcionan los procesos eleccionarios, y aunque difiera de muchos de los elementos estratégicos usados por los partidos, sigo pensando que es un derecho y es elemental poder ejercerlo, pues somos ciudadanos y debemos elegir nuestros gobernantes. Pero esta consulta no es una elección para administración gubernamental, es mucho más importante. Es un ejercicio para decidir cambiar NUESTRA Carta Magna. No es partidista como muchos han querido establecer.

“Tú eres pueblo, tienes voz y debes hacer que se escuche”

Muchos seres humanos a través de la historia han dado sus vidas y han peleado por querer cobijarse bajo una Constitución. «En la órbita política del  Estado, dentro de la cual el hombre es, ante todo, portador de unos derechos (rights holder) que en todo momento puede hacer valer frente al poder»1 , por consiguiente es de las pocas cosas que nos hacen realmente poderosos como pueblo y cuya mera existencia nos protege contra el atropello y la injusticia. La importancia es clara, porque de no asistir a defender la misma, ¡seríamos los verdugos de nuestras propias libertades!

Para que una Constitución sea legítima necesita expresar la voz del pueblo, debe haber libertad de acción y participación. Y visto lo visto esto no ha sido así.  Desde un principio esta consulta ha estado plagada de medias verdades. Con el fin de confundir, quizás al electorado menos instruido, lo cual es bajo fines políticos, una estrategia más, pero que representa una falta de sentido ético en el ejercicio del poder, y en palabras más sencillas me parece un intento por ´´dormir´´ a los ciudadanos.  La razón es que el problema de la criminalidad en nuestra isla no tiene su raíz en la Constitución, y tampoco es la Constitución la culpable de la crisis en la que vivimos.  Los elementos que han causado el alza en los delitos y en la violencia radican en la falta de efectividad de nuestros gobernantes para crear y ejecutar un plan efectivo.  Los ciudadanos no podemos cargar la culpa de dicha causa.

Finalmente, te pido con todo mi corazón boricua como el tuyo: Olvida las líneas partidistas, no sigas el juego de estrategias eleccionarias, y toma tu tiempo para elegir lo correcto. Y recuerda: La criminalidad no es un asunto de enmiendas, es responsabilidad de los gobernantes. Y estos se eligen cada cuatro años.

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