No soy cronista ni analista deportivo. Solo trataré de vaciar en este espacio todo lo que tengo en mente. “El 3 de agosto no corre Culson, corre un país”, decía el anuncio de una campaña promocionando la histórica carrera del vallista Javier Culson en los Juegos Olímpicos Londres 2012.

Sin embargo, la esperada carrera por lo que podría ser la primera medalla olímpica de oro para la Isla, no era ese día. Se trataba de la eliminatoria. Puerto Rico madrugó, Culson corrió, ganó primer lugar, avanzó a la semifinal y todo era euforia en la Isla.

Al día siguiente, Puerto Rico durmió un poco más. A las 2:00 de la tarde el corredor ponceño echó el resto en Londres y volvió a llegar primero, a pesar que admitió esa fue su primera carrera mala del año. Igual estuvimos orgullosos tras el resultado, pero muchos asustados con el desempeño del dominicano Félix Sánchez, quien después sorprendió.

El día de la verdad llegó y el país se paralizó. Yo no sé ustedes pero yo estaba con el corazón en la boca. Dios libre el que no estuviera a las 3:45 de la tarde frente al televisor para ver esa carrera. La histeria era evidente por las redes y las personas se desbordaban en elogios y buenos deseos a nuestro gallito que se fajó a pesar de las expresiones de envidia y susto del británico.

Culson, Culson, Culson; Culson yo voy a tí; le voy al gallito y pago doble; #empujaboricua y #orgulloboricua, eran las frases que dominaban.

Todo era Culson. No había espacio para más nada. Y eso nos hace falta para amortiguar el impacto de tanta noticia nefasta para la sociedad como asesinatos, robos, asaltos, carjackings, suicidios y la politiquería, bendita politiquería.

Llegó la hora de la verdad. Sonó el disparo y Culson corrió. Quedó tercero con lo que se ganó medalla de bronce, la primera medalla olímpica para la Isla en atletismo y la primera desde 1996.

Durante el evento final de los 400 metros con vallas de los Juegos Olímpicos vimos como Culson tumbó la séptima valla y algunos dicen que hasta le lastimó un tobillo. La baja en su rendimiento era evidencia que algo estaba mal. Resultó que después se dio a conocer que el espigado corredor sentía molestias en la ingle. Las mismas que había tenido anteriormente, incluso después de los Juegos Centroamericanos Mayagüez 2010 en los que consiguió presea plateada.

En efecto al boricua no le fue bien en esa última carrera, pero le calló la boca y el flamante David Greene se quedó con las ganas. Llegó cuarto y tuvo que tragarse todo lo que habló.

Tal vez el exceso de publicidad y de mensajes y buenos deseos sobrecargaron al atleta. Debe haberse sentido como que ‘el pueblo quería ese oro y yo lo que traigo es bronce’. Y se sintió frustrado con todo el derecho, pero con todo un coro de voces que buscamos levantarle la moral y hacerle saber el orgullo que sentimos por su gesta. Porque corrió un país y se dejó sentir.

Pero siempre hay que tener dos sacos; el de ganar y el de perder, aunque no perdimos. Así también lo dijo recientemente el baloncelista mayagüezano, José Juan Barea, al que también le cayeron chinches por el errado pase en el Repechaje Olímpico en Venezuela, lo que le arrebató el pase a las Olimpiadas a la Selección Nacional. Ah y ni olvidar que hasta cuestionaron si el veterano dirigente, Flor Meléndez debía seguir o no dirigiendo el equipo. En esas.

¿Y después de la carrera, qué? La euforia, la unidad, la emoción y todo lo demás se fueron por la borda. Los haters criticando al boricua. Sí. Los mismos que si los ponen a correr no superan ni los primeros 25 metros y terminan con la lengua por fuera.

Entonces es como que no hay Dios que haga cambiar de actitud. Ya ustedes vieron lo que publicó en Facebook la tal Madeleine Torres Torres Made y cómo le cayeron chinches por su colorido y cafrísimo mensaje que hasta provocó una discusión en radio. Y así vi otras críticas.

Pero, ¿y qué pasó? ¿Cómo repudiar la “politiquería” y las decisiones de los políticos? Si muchas veces las actitudes de la gente no resuelven en nada. No abonan en nada. No defiendo a los políticos pero todos podemos cooperar. Y cambiar esa mentalidad de porquería es un buen comienzo. La indiferencia de la gente no deja progresar.

Entonces, mute y delete a los haters. Que hay libertad de expresión pero a veces se hacen comentarios innecesarios. Y en esos casos es mejor permenecer en silencio. Pero bueno, cada loco con su tema. Allá ellos.

De lo que estamos seguros, es que subimos al podio y que habrá Culson pa’ rato y pa’ Río 2016 es que es.

Recordemos que Javier Culson se ha coronado como líder en todas las carreras de la Liga Diamante y que ha sido el mejor corredor del año. No se les olvide.

Recibamos a Culson y al resto de los atletas, Verdejo, Jeyvier, Tommy, Lely, Melissa, Vanessa y los demás que nos representaron dignamente. Esperemos que las autoridades gubernamentales presten atención al entrenamiento y asistencia de nuestros atletas.

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