Dice la leyenda que el pastor Kaldi se topó con unas cabras muy energéticas, saltarinas que habían consumido unos granos de un arbusto muy singular. Gracias a esas cabras, esta mañana y todas las mañanas desde el siglo XIV, muchos beben el elixir de la energía. Café!!!.
En Puerto Rico, para finales del siglo XIX tomaba auge la actividad comercial y agrícola de la isla. En la zona montañosa la agricultura comenzaba como una actividad de consumo y allí en las montañas las Casas comerciales se aventuraban a producir nuestro mejor café.
El domingo mi búsqueda me llevó a Ciales. Yo sigo coincidiendo en que no hay lugar que te llene más de energía que la montaña. Quizás porque me crié en ellas y el recuerdo me sabe a felicidad y en ella radica la energía, o tal vez porque estamos más cerquita del cielo.
. El asunto es que en el pueblo de Ciales hay historias que saben a café. En la calle Palmer #42 hay un espacio dedicado a una de las grandes historias de nuestra gloriosa época cafetalera. El museo del café, antes café Cialitos.
Mientras vas haciendo la curva a la derecha por el callejón, comienzas a recibir el aroma del grano molido, y en un instante tus papilas gustativas comienzan a prepararse. Tras el umbral, al fondo te recibe Pachi. Ya hipnotizados, extendemos el saludo y a cambio nos ofrecen una taza de café. Como en los tiempos aquellos en los que los amigos se visitaban por las tardes y la bienvenida a cada casa era materializada con esa taza de café.
Y todo surge muy natural, pues Pachi se vive lo que hace, y ese instinto boricua nos lleva a comenzar a preguntar por todo. Y él; que Dios sabe cuántas veces ha contado la historia, te cuenta una vez más cómo sucedió todo.
La Casa Pintueles cultivaba el mejor café de la Isla; sí, ese que se consumía en el Vaticano y el que en muchas partes de Europa se jactaban de tener.
Para finales del siglo XIX y principios del XX, las fincas de Ciales hacían exportaciones de nuestros granos en todo un proceso que podemos revivir (usando nuestra divina imaginación), en los salones del Museo. Desde los documentos originales, la maquinaria de procesamiento y hasta las cajas de seguridad que pertenecieron a los Asturianos de Ciales. Hay una hermosa colección de molinos de distintas partes del mundo y uno hermoso y majestuoso que nos deja sin aliento ubicado en la entrada del museo.
Además de degustar el inigualable sabor del Café Don Pello, de la Hacienda San Pedro, Pachi tiene una variedad de 20 tipos distintos de cafés del mundo, incluyendo el KOPI Luwak. Este último sólo se puede conseguir en Puerto Rico allí en el Museo y se vende a $450.00 la libra. ¿Cuál es la gracia?. Bueno, este café que muchos conocimos por la película ‘’The bucket list’’ proviene del proceso de digestión (sepa que se muelen los granos con la excreta) de un animal llamado civeta. Al procesarlo, modifica las cadenas protéicas que son responsables del amargor. ¿El resultado?, no lo he probado pero afirman quienes sí, que es un sabor chocolatoso y un final a caramelo.
Y si alguien me invita a una tertulia al tentempié de galletitas de mantequilla y Kopi, lo acepto. Ya saben dónde encontrarme.
El café boricua ha tenido sus épocas de gloria, y sus bajos como cuando comenzó la industrialización y se perdieron las manos para trabajar la tierra. A finales de los años ’80 se le dio un impulso y desde entonces se ha tratado de volver a capturar aprovechando que se ha puesto de ‘’moda’’ lo gourmet.
Sepan mis queridos lectores, que el café se muele de acuerdo a la cafetera que tiene usted en su casa. Y que si quiere darse el gustazo de llevarse a casa un producto fresco, allí nuestro amigo, lo tuesta a diario y lo muele para usted. El empaque se lo entregan calientito, como la almohada después de un buen sueño.
Yo aún no me decido si elijo el Café o el Té. Los dos terminan en é, los dos acompañan un buen libro, los dos calientan mi alma, los dos huelen a felicidad, los dos cautivan mis labios. Y por qué elegir a uno de los dos, ¿por qué no amar a los dos?. Sin censura, a escondidas o a la luz de todos. Beberte y sonreír, de eso se trata, ¿no?. Mañana es el día internacional del café, a dónde te lleve el deseo… a la hoja o al grano…¡Salud!.






A mi me gusta mucho el café, tomo dos tazas al día y me alegra que sea bueno para la salud. Es una de las bondades del Creador para que evitemos la mortífera enfermedad del cáncer.