Iba a preguntar si se recuerdan del programa El Chavo del Ocho, pero sería una blasfemia. Es como preguntarle a la gente si sabe lo que es un pincho. “El programa número 1 de la televisión humorística”, bien lo dijo el narrador (Dios lo tenga en la gloria). Ese episodio en el que El Chavo hace unas bebidas que tienen un aspecto, son de una fruta, pero saben a otra. Pues de eso veníamos hablando mi amiga Emma y yo. Así es la fuerza laboral en Puerto Rico.
Verán, estudiaron Ciencias porque aquí disque había campo para trabajar en las industrias y vivir ´´bien´´. Pero hacen una subespecialidad en administración de empresas (por si acaso), cuando no encuentran trabajo en la ´´Meca de la Farmacéutica´´ deciden hacer un post-grado en Empresas, y cuando no les sale el plan, terminan haciendo algo totalmente diferente. Aguas frescas del Chavo: Son de jamaica, parecen de tamarindo, pero saben a limón.
O como Willie, el pana que nos hace la ensalada en el restaurante aquel. Estudió para ser chef, pero como no ha podido poner su restaurante (ese detalle de no tener capital), trabaja para una empresa extranjera haciendo la receta de otro. O el hijo de aquella señora de la fila en el supermercado, su madre compraba algunas ´´cositas´´ criollas para llevarle allá a Tampa. Según doña Luisa (nombre ficticio), su hijo se graduó de enfermería e hizo una especialidad en anestesia pero como la ´´cosa´´ está tan mala en la isla, decidió irse a Florida. ¡Allí tiene sueldo casi de seis cifras!.
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Y es que el titular del día en un rotativo del país, da justo en el clavo con la conversación, en fuga. Sí, la fuga de profesionales de la salud no es nueva. Resulta que ahora son los especialistas médicos los que van continuando la diáspora. La baja remuneración de programas como Medicare y entre otras razones, son las que motivan el éxodo de quienes estudiaron para cuidarnos en nuestro país.
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No los culpo. Hace unos días se iniciaba un debate en las redes sobre si quedarse o irse era la mejor solución. Muchos afirmaban que tras estresantes y exhaustivas búsquedas, no tenían otro remedio que irse. Otros (quizás con más suerte), sentenciaban que se quedarían. Estos últimos sostenían su decisión en que quienes huyen no ayudan al País a progresar, que quienes se quedan son valientes. Son verdaderos puertorriqueños. No sé.
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Y entre uno y otro bombardeo; todos evidentemente angustiados, yo pensaba también en qué hacer. Y es que para algunos, el reloj sí existe. Las decisiones son vitales. Mientras algunos insisten en ese ´´sacrificio´´ patriótico, los estándares de selección para recursos humanos exigen que usted no puede estar sin trabajar por cierta cantidad de años, que si cambia mucho de empleo deja entre dicho su calidad de empleado, y es esa su carta de presentación. Siempre me pregunto por qué razón, estas exigencias no se atemperan a nuestra realidad.
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Así las cosas, siempre para todo hay casi tres opciones posibles: 1. Vive 5 años más enviando resumés 2. Se marcha a un Estado y lleva su talento fuera, ó 3. Se convierte en un agua fresca de El Chavo: Trabaja aquí haciendo algo que no fue lo que estudió.
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Definitivamente la suerte está echada hace tiempo, a menos que nazcas como la calabaza…o te toquen los 7 millones (de la Lotería) este miércoles. Yo por lo pronto sigo aquí, con la maleta en ´´stand by´´…quién sabe cuando me voy pa´Disney!!.






Asi mismo es mi esposa perdio el trabajo como enfermera practica despues de 12 años en el hospital San Juan Bautista en Caguas todavia le deben la mesada vacacuones y hasta el suerdo del.ultimo mes trabajado pues despues de estar cogiendo el desempleo se lo ivan a quitar de castigo por que no fue a una feria de empleo que tebia el departamento del trabajo para darle trabajo en los fast foods suerte que ella consiguio un part time en un consurtorio medico sino estuviera en Burger King en algo que no estudio y no le gusta eso es lo que esta pasando con miles de trabajadores profesionales en Puerto Rico para que estudiar una profesion
pues q pribatisen
Excelente columna!