Este es la última columna de un total de tres, sobre las tres opciones de estatus que contiene la consulta del próximo 6 de noviembre. En las pasadas dos columna presentamos lo que entendemos es la definición del ELA Soberano e Independencia. Hoy, tocaremos la opción de estadidad.
Ésta fórmula es la respaldada por el partido de gobierno, y me sorprende la pobre campaña publicitaria para defender la misma en el plebiscito. Esperaba una campaña más agresiva, tomando en consideración que este plebiscito es una forma de mover las huestes progresistas a votar. Dicho esto, veamos la definición de estadidad que nos trae la papeleta.
“Que Puerto Rico sea un estado de Estados Unidos de América, para que todos los ciudadanos americanos residentes en Puerto Rico tengan iguales derechos, beneficios y responsabilidades que los demás ciudadanos de los estados de la Unión, incluyendo derecho a la plena representación en el Congreso y participación en las elecciones presidenciales, y que se requiera al Congreso Federal que promulgue la legislación necesaria para iniciar la transición hacia la estadidad”.
Esta petición y definición es la más completa y entiendo yo, la más fácil de explicar. Partimos de la premisa de que ya existen 50 ejemplos de lo que se está pidiendo. Estamos hablando de un gobierno estatal, parecido al que tenemos hoy en día, que a su vez le responde a un Gobierno Federal.
Al solicitar la estadidad también solicitamos igualdad de beneficios, en ciertos cosas como el Seguro Social Complementario, de gran beneficio para las personas de la tercera edad, en otras habría que ver su efecto a la larga, como en más ayudas benéficas a quienes las mal utilizan hoy en día. Al ingresar como estado tendríamos, según cálculos, 7 representantes, además de los 2 senadores que le tocarían al nuevo estado. Tendríamos nuestros delegados al Colegio Electoral, para participar en la elección del Presidente. También, las responsabilidades de los estados, principalmente en lo que a impuestos se refiere. No, no va a nevar, ni van a llover billetes de $100, y no van a remolcar la isla para tirarla en uno de los Grandes Lagos. De hecho, si la estadidad ganara el día 6 de noviembre, el día 7 no pasará nada.
En la historia de los Estados Unidos no creo que existan muchos precedentes de estados a quienes se les haya otorgado la estadidad de primera instancia al ganar el primer plebiscito. De hecho, ya el Congreso ha expresado que habría un proceso de transición parecido al de la independencia.
De ganar la estadidad en este plebiscito, comenzaría un proceso de negociación donde, a la hora de la verdad, el Congreso es quien tendría la última palabra. Supongamos un escenario donde el Congreso respeta la decisión del pueblo y esta es un triunfo de la estadidad, se comenzaría a trabajar el proyecto dirigido a anexar a Puerto Rico como un estado de la Unión.
Pero, y aquí viene el gran pero, este proyecto, según dicho por el Comité Interagencial de la Casa Blanca, tiene que ser aprobado por el voto del pueblo en un referéndum. Esto es así, incluso con las otras dos formulas, ya que esto conlleva un cambio a nuestra Constitución. Si el pueblo no lo reconfirma en las urnas, no habría cambio ninguno. Como ven, el cambio de status no es tan fácil como parece.
Nuestro pueblo se ha caracterizado por no buscar el cambio en el status… Este próximo 6 de noviembre es muy probable que veamos el primer pedido en la historia por cambiar el ELA que conocemos.
Con la victoria del NO en la primera pregunta se marcara el hito histórico. Veremos si el Congreso decide hacer caso al llamado y por fin se comienza el camino hacia la verdadera descolonización de nuestra isla. En nuestra próxima columna hablaremos de las tendencias históricas en los plebiscitos anteriores.
Comenta, ¿ya sabes cómo votarás en esta consulta de estatus?





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