Foto archivo EnVivoPR.com

En la pasada columna presentamos lo que entendemos es la definición del ELA Soberano. Como dijimos, un status único, donde en realidad no podemos decir que haya un precedente. Hoy tocaremos las otras dos alternativas de status que se nos ofrece en el plebiscito, la independencia y la estadidad.

A simple vista, estos status parecen fáciles de entender ya que tenemos múltiples ejemplos de lo que es una república y de lo que es un estado. Pero, no necesariamente las cosas son tan sencillas como parecen; ya que así como, a manera de ejemplo, hay multiplicidad de repúblicas, incluyendo los Estados Unidos de América, existen diversas maneras de gobernarlas. La definición de Independencia que nos trae el plebiscito lee como sigue:

“Que Puerto Rico sea una nación soberana y totalmente independiente de Estados Unidos y que se requiera al Congreso Federal que promulgue la legislación necesaria para iniciar la transición hacia la nación independiente de Puerto Rico.”

Juan Dalmau, Candidato a la Gobernación por el Partido Independentista Puertorriqueño (Foto archivo EnVivoPR)

La definición de independencia es sencilla, clara y precisa. Se pide el convertirnos en una nación independiente y soberana. La creación de la República de Puerto Rico. La pregunta que no nos contesta el plebiscito es, ¿qué tipo de república estamos hablando?. Hay distintas maneras de definir lo que sería el gobierno en una república soberana.

Podríamos hablar de sistema de gobierno capitalista, sistema de gobierno socialista, social-demócrata, comunista, en fin, variedad de sistemas para la república. Pero cuando vamos a la realidad, solo podemos pensar en dos sistemas para Puerto Rico. Esto sería el sistema que conocemos actualmente, sistema de gobierno democrático con un sistema económico capitalista, y un posible sistema social demócrata.  Podemos descartar de plano tanto el comunismo como la dictadura, que es parte de las falacias que se utilizan en este país para poder, mediante la demagogia, evitar que el sentimiento independentista del pueblo crezca y se fortalezca.

Las alternativas, entonces, serían un capitalismo con sistema democrático de gobierno, o una social demócrata.  Todo dependería de diversos factores.

  • Tendría que iniciarse un proceso de transición con el Congreso. Este proceso no se daría de la noche a la mañana, estamos hablando de un proceso de transición de no menos de 10 años, basándonos en que, por ejemplo, los fondos federales no los cortarían de inmediato. Mucha gente teme perder su ciudadanía, otro miedo infundado. La ciudadanía, entiendo yo, estaría garantizada por lo menos para una generación más. Me explico, quienes ya nacimos somos ciudadanos americanos, y nuestros hijos lo serían, tal como cuando un hijo de un ciudadano nace en un país extranjero se le reconoce el “dual citizenship”. Pero, los que hayan nacido al advenimiento de la república, o lo que diga el acuerdo ostentarán la ciudadanía americana, y sus hijos también. Por consiguiente, la ciudadanía americana estaría garantizada para por lo menos una generación más sin nacer.
  • Entonces, solo nos quedaría preguntarnos, ¿qué tipo de gobierno advendría con la república?.  Esa pregunta es mucho más difícil de contestar. Habría que partir de la premisa de ver cuál sería el liderato político que hará las negociaciones. Aunque se debe entender que debe ser un grupo que represente todos los sectores, sabemos que nuestro país es excepcional en esas cosas de no ponernos de acuerdo. Si se deja en manos del liderato independentista del país tendríamos una social demócrata, lo cual quizás sería el sistema ideal en un país tan socialmente dividido y tan económicamente demacrado. Lo próximo sería ver qué tipo de desarrollo económico puede haber en este país, ya sin las ayudas de mantengo federal.

    Liderato del PIP

El desarrollo industrial como hasta ahora sería una probabilidad viable, como lo sería el establecimiento de industrias del patio. En este país hay mucho talento que puede aportar a un ambiente prospero y sólido. Habría que ver cuantos no se van en el éxodo que ocurrirá por temor a la república. En nuestras manos estaría si somos la próxima Haití o Cuba, o si seremos la próxima Costa Rica o Panamá.

 

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